Monitoreo de Eventos de Seguridad (SIEM/SOAR)
El monitoreo efectivo no consiste en acumular alertas. Consiste en convertir señales dispersas (identidad, endpoints, red, nube, correo y aplicaciones) en decisiones priorizadas, con trazabilidad y evidencia para auditoría.
En QMA operamos el monitoreo como un ciclo continuo: integramos telemetría multi-origen, normalizamos datos, reducimos ruido, correlacionamos comportamientos y elevamos únicamente lo que requiere acción. El objetivo es acelerar contención y reducir impacto, sin saturar a tu equipo.
Qué es y qué no es el monitoreo de eventos
Este servicio reúne y analiza eventos de seguridad para detectar patrones, anomalías y comportamientos de riesgo. Se apoya en capacidades tipo SIEM y orquestación tipo SOAR para priorizar y estandarizar la respuesta.
No es un “tablero de alertas” sin contexto, ni un reemplazo de tus controles. Es una operación que integra señales, aplica casos de uso, mantiene afinación continua y entrega resultados verificables: incidentes, evidencia, reportes y un backlog de remediación.
Fuentes de datos que integramos
Integramos eventos y señales de seguridad desde múltiples capas, con enfoque en cobertura real y reducción de brechas de visibilidad:
- Identidad y acceso: inicios de sesión, privilegios, MFA, anomalías y cambios administrativos.
- Endpoints/EDR: ejecución sospechosa, persistencia, movimiento lateral y señales de compromiso.
- Red y perímetro: firewall, VPN, DNS, proxy y sensores de detección (IDS/IPS).
- Nube y SaaS: actividad de administración, configuraciones, hallazgos y alertas de seguridad.
- Correo y colaboración: phishing, abuso de cuentas, reglas maliciosas y suplantación.
- Aplicaciones y servidores: eventos críticos, cambios, integridad y telemetría operacional relevante.
Cómo lo hacemos en QMA
Trabajamos con un método operativo claro para pasar de “datos” a “acción”, manteniendo una operación sostenible y auditable:
1) Onboarding y alcance
Definimos objetivos (riesgo, cumplimiento y continuidad), fuentes, criticidad, horarios de cobertura y responsables. Establecemos reglas de escalamiento y criterios de severidad alineados al negocio.
2) Ingesta, normalización y calidad de datos
Unificamos formatos, ajustamos parsers y establecemos una taxonomía de eventos. Esto reduce ambigüedad y evita que eventos ruidosos distorsionen la priorización.
3) Casos de uso y correlación
Construimos detecciones por escenarios: abuso de credenciales, anomalías de acceso, ejecución sospechosa, exfiltración, cambios críticos, persistencia y señales de movimiento lateral. La correlación multi-fuente mejora precisión y acelera investigación.
4) Reducción de falsos positivos
Aplicamos afinación continua con contexto (rol, activo, criticidad, comportamiento histórico y umbrales por entorno). El resultado es menos ruido y más señales accionables.
5) Investigación y respuesta coordinada (runbooks)
Triaging, enriquecimiento, validación y acciones recomendadas o ejecutadas, según el modelo: co-administrado o administrado. Donde aplica, automatizamos pasos repetibles para acelerar contención y estandarizar evidencia.
6) Mejora continua y evidencia
Revisión periódica de tendencias, top incidentes y brechas de control. Entregamos recomendaciones de hardening y un roadmap de casos de uso para elevar madurez en ciclos.
Entregables y evidencia
El valor del monitoreo se demuestra con entregables consistentes y verificables. Típicamente, tu organización recibe:
- Alertas priorizadas por severidad e impacto, con contexto y recomendación.
- Bitácora de incidentes con línea de tiempo, indicadores, acciones y cierre.
- Reportes ejecutivos de tendencias, riesgos y avance operativo.
- Evidencia para auditoría: trazabilidad, registros y soporte a cumplimiento.
- Backlog de remediación ordenado por valor/riesgo (acciones de mejora y controles).
Casos de uso típicos
El servicio se adapta a tu madurez y prioridades. Algunos casos de uso frecuentes incluyen:
- Detección de compromiso de cuentas y abuso de privilegios.
- Phishing avanzado, reglas maliciosas y toma de control de correo.
- Movimiento lateral y persistencia en endpoints o servidores.
- Exfiltración y actividad anómala hacia servicios externos.
- Cambios críticos en configuraciones de seguridad en nube y SaaS.
Integración con tu estrategia de Zero Trust
En un enfoque Zero Trust, cada señal alimenta decisiones de acceso y protección. Conectamos visibilidad (eventos) con control (políticas) para reducir superficie de ataque y acelerar contención. Si estás construyendo o fortaleciendo tu programa, revisa nuestra página de Zero Trust.
Servicios relacionados
Si tu objetivo es cubrir el ciclo completo (identificar, proteger, detectar, responder y mejorar), estos servicios complementan el monitoreo de eventos:
- Respuesta a Incidentes
- Análisis y Gestión de Vulnerabilidades
- Monitoreo de Riesgos y Vulnerabilidades
- Servicios de Protección
- Seguridad Basada en Red
- Servicios de Seguridad Avanzada Gestionada
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia este servicio de un SIEM “solo” o de alertas del EDR?
Un SIEM o un EDR por sí solos pueden generar visibilidad, pero no garantizan operación sostenida. Aquí integramos fuentes, mantenemos casos de uso, afinamos detecciones y entregamos evidencia y procesos repetibles para investigación y respuesta.
¿Qué fuentes mínimas recomiendan para iniciar?
Normalmente iniciamos con identidad, endpoints y red (más correo si el riesgo de phishing es alto). Después incorporamos nube/SaaS y aplicaciones críticas. El orden final depende de tu exposición y prioridades.
¿Cómo reducen falsos positivos sin perder detecciones críticas?
Aplicamos tuning continuo por activo, rol, criticidad y comportamiento. Ajustamos umbrales, listas de exclusión justificadas y correlación multi-fuente, para que la señal sea accionable sin “apagones” de seguridad.
¿Qué entregables recibo y con qué frecuencia?
Recibes incidentes con línea de tiempo y evidencia, alertas priorizadas y reportes ejecutivos de tendencias. La frecuencia se define en el onboarding; típicamente hay reportes periódicos y escalamiento inmediato ante eventos críticos.
¿El servicio es co-administrado o totalmente administrado?
Puede ser co-administrado (tu equipo ejecuta acciones con nuestras recomendaciones) o administrado (QMA ejecuta acciones acordadas). El modelo depende de tu operación, permisos y requerimientos de control.
¿Cómo es el proceso de onboarding?
Inicia con alcance y fuentes, luego integración y normalización. Enseguida se habilitan casos de uso y tuning. El objetivo es alcanzar estabilidad operativa con métricas claras y mejora continua.
Solicita una evaluación
Si buscas reducir ruido, acelerar contención y contar con evidencia
auditable, agenda una sesión de evaluación. Podemos revisar tus fuentes actuales, prioridades de riesgo y un plan de casos de uso por fases. Contáctanos aquí.